martes, 8 de julio de 2008

Tú eres mi Yoko, yo tu Lenon.

Eres fea, hay que admitirlo.
Guitarrista callejera, no importa porqué no hueles mal.
Vi tu alma agitar a la mía,
y escupir a mis zapatos limpios,
así como a mis falsos poemas de amor.
¡Ah! Una puta que sabe de poemas –dije.
Levantó su alma y golpeó a mi ego.
Me dio una vestidura de tristeza con alegría.
Tú, eres mi Yoko –pensé.
No eres bonita ni estás vestida de ceda,
y tus alas están rotas, las uñas sucias
pero me identifico contigo como con ninguna otra.
Nadie tiene que saber,
el que tú me compraras con cerveza barata,
canciones de guitarra, hamburguesas al 2 x 1.
Te vi en la calle
con tu pelo desaliñado
vestida de hippie.
Me sedujiste con tu tristeza,
me enamoré de tu vestimenta,
sobretodo el que me golpearas el día en que te hablé.
¿Por qué no te habré conocido antes?
¿Cómo te llamas? Ella preguntó:
Tú eres mi Yoko, yo tu Lenon –respondí.
copyrights.2005.

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